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Biografía

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Félix Arellano (Madrid, 30 de mayo de 1933). Licenciado en Ciencias Físicas, aparejador de profesión, fotógrafo aficionado, pintor y escultor, se refugió en la creación a los 73 años -después de dejar atrás sus demonios - para convertirse en un artista tardío que centra la composición de sus obras en la proporción áurea de Fibonacci.

 

Con una infancia marcada por el fusilamiento de su padre a manos del régimen de Franco tras acabar la Guerra Civil, su paso por la universidad le permite acercarse a las matemáticas, la base sobre la más tarde empezará a construir todas sus creaciones.

 

Trabajó en el Consejo de Investigaciones Científicas, fue docente en el Colegio de Aparejadores de Madrid, emprendedor, profesor.… Antes se rodea de un grupo de filósofos, masones intelectuales y socialistas – todos antifranquistas- que le permiten rebelarse contra una dictadura que le arrebató lo que nunca debes quitarle a un niño.

 

Los personajes de un libro de Mario Vargas Llosa que le regala su hijo, ‘Los cuadernos de Don Rigoberto’, le cambian la forma de ver la pintura. Era el año 1997 y Fonchito, la Señora Lucrecia y el pintor austriaco Egon Shiele le sirven de inspiración y guía para adentrarse en el mundo del arte.

 

El ordenador de repente se convierte en un perfecto aliado para conseguir plasmar sus ideas. La informática le permite buscar la armonía, la geometría y detener el

movimiento. Ayudado por el Photoshop descubre que no existen limitaciones, que puede hacer todo lo que quiere hacer. Transforma fotografías tomadas por él mismo en cuadros, y utiliza la serie del matemático medieval Leonardo de Pisa, Fibonnacci. Con esta sucesión llega a la razón áurea de Euclides, y esa proporción va a estar ya presente en todas sus obras. Crea el rectángulo áureo y comienza así un periodo de creatividad frenética influenciado por Gustav Klimt y el citado Schiele. Compone sus figuras utilizando básicamente los colores CMYK, cian, magenta, amarillo y negro.

 

Así consigue “hacer una pintura abstracta dirigida matemáticamente”. La elipse áurea de Fibonacci, como él mismo la bautizó, “es una figura tan singular que me ha servido para crear cuadros, esculturas, joyas, sueños y hasta para conocer el futuro”.

 

En 2005 Arellano es nombrado secretario primero del Ateneo de Madrid y Presidente de la sección de Arte, donde organiza diversas conferencias. Se reencuentra con su amigo Sánchez Dragó, a quien conoció a mediados de los años 50. En su casa de Castilfrío descubre el I Ching y la elipse áurea que le lleva a construir un escarabajo para Dragó porque “en gran parte de su cuerpo, está la búsqueda del macrocosmos y el microcosmos”

 

 

Comienza a realizar esculturas, en distintas versiones y tamaños, que representan al escarabajo, a la maternidad, a la fuente del avellano y a los jueces.  El patinado de sus esculturas es tan especial que el bronce parece convertido en mármol.

 

En 2003 organizó su primera exposición en la galería West de Westfield, New Jersey, y posteriormente en Madrid, La Granja (Segovia) y Cuenca.

 

Indomable, a sus 86 años prepara una nueva exposición que en breve verá la luz en Madrid mientras pelea contra una enfermedad que no le da tregua.

 ©2019 Felix Arellano

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